¿Y ahora qué?

Esa es la pregunta que se ha intentado resolver en las jornadas técnicas organizadas por ASFPLANT en IBERFLORA. Las catástrofes naturales son cada vez más frecuentes y están presentes pero…. ¿ estamos preparados como sociedad para enfrentarlas?

En las jornadas han intervenido técnicos de diferentes organismos y comunidades autónomas, la primera ha sido la técnico María que venía desde Madrid para hablarnos de los efectos que, tras la magia del silencio y del paisaje transformado de la nieve, dejó «Filomena» en el arbolado en Madrid. Un total de 441.013 árboles municipales sufrieron los efectos del peso de la nieve en sus ramas, dato se obtuvo gracias a que la ciudad de Madrid tenía inventariado todo el arbolado. Tras la paralización que supuso esos días de nieve y dar accesibilidad a las vías principales, se pudo evaluar el impacto y pasar a la acción.

Con el tiempo Filomena pasó de catástrofe a oportunidad, con un clareo natural que permitió a Pinus pinea mejorar sus copas, aumento de número de especies ya que el 27% por ciento del arbolado era Pinus pinea y la creación de nuevos espacios de recreo para la ciudad. Bajo el…no hay mal que por bien no venga, hay muchos matices y formas de entender la misma realidad.

En segundo lugar intervino Sevilla, ciudad que vive con 31 grados de media más de 6 meses al año. Destacó de su ponencia descubrir que es la ciudad con más naranjos amargos de España con 450.000 ejemplares, que supone el 25 % del total. Como reflexión en la gestión expuso que en periodos de sequía el municipio dicta bandos y se anula la posibilidad de riego en jardines, no limitando este bando el uso del agua a ninguna otra actividad.

La sequía puede cambiar incluso las costumbres y la cultura del territorio, comentando como curiosidad que en el Corpus del año pasado no se pudo realizar la coronación con magnolias, porque estaban envejecidas y no eran suficientes para la coronación.

Después pudimos inspirarnos con el ejemplo de los Alcázares, que plantea la recuperación del espacio público, «renaturalizando» para volver al origen, y urbanizando desde la infraestructura natural hacia lo urbano.

Después del café fue el turno de la provincia Valencia donde hablaron 3 municipios afectados por la DANA, Alaquás, Algemesí y el barrio de La Torre en Valencia.

Mónica expuso que Alaquás tiene solamente 3.9 km2 de término municipal de los cuales 420.889 m2 son zonas verdes.Este municipio se inundó por completo, no por riada sino por barrancada y mostró los daños directos sufridos y los indirectos, que surgen cada día , a pesar de haber pasado casi un año.

¿como sería el mundo si apostáramos por prevenir en lugar de curar?

Pablo de Algemesí , nos contó que en este término municipal confluyen el Río Magro y el Júcar, y allí la DANA provocó el desbordamiento del Magro. El arbolado, en este caso fue el superhéroe de la catástrofe porque disminuyó la velocidad del impacto, retuvo elementos y frenó daños. Nos hizo reflexionar sobre la importancia de tener cuenta las riadas en la planificación, aunque considera una emergencia mas presente la sequía, realidad que vivimos todos los años, con unos períodos cada vez más secos, temperaturas más extremas, durante cada vez más tiempo. Planteó la necesidad de renaturalizar los centros educativos, crear en la ciudad islas climáticas y fomentar la concienciación, la formación, la prevención, los sistemas de alerta y la defensa de un nuevo tipo de urbanismo.

Y enlazado con este nuevo urbanismo, María nos habló de la creación de una plaza, donde el principal elemento fueron los SUDs ( Sistemas urbanos de drenaje sostenible) y de todas las ventajas en el día a día y frente a inundaciones que tienen. Pero ante todo destacó la importancia de entender «que lo que no se vé, también es importante» y que los proyectos con éxito no son de un sola persona, sino que suele ir detrás todo un equipo multidisciplinar.

En general, la mañana fue de los más nutritiva y para finalizar en la mesa redonda, se puso en valor la importancia de la formación profesional continua, entendiendo que una persona no sabe de todo por muchos años ni por mucha experiencia que tenga.

Son necesarios equipos multidisciplinares para este cambio de paradigma con espíritu colaborativo y generoso para volver al origen y empezar a ver las ciudades naturalizadas.